Sustentabilidad, una palabra muy usada en la actualidad que no es más que una forma elegante de describir el proceso que lleva a encontrar una manera de alcanzar el equilibrio entre el medio ambiente y el consumo humano de recursos naturales. Quizás hoy por hoy ese sea a uno de los más importantes objetivos de la nueva arquitectura, evidentemente en el contexto de un mundo necesitado de mayor conciencia ecológica.

Sin embargo, hay algunos arquitectos y constructores que elevan este concepto y buscan metas incluso más ambiciosas, integrando diversas técnicas y metodologías para promover el buen vivir a toda escala.

Ese es el caso de Alexander Murray, arquitecto de la UDD, que hace ya varios años dio un vuelco a su profesión y a su vida y se instaló en Pucón, donde se dedica al diseño de viviendas destinadas a no sólo conversar con su entorno sino que aprovecharlo al máximo y dar una mejor calidad de vida a sus habitantes.

El profesional es el creador de Bio Equilibrio, arquitectura y bioconstrucción y conversó con Rúa Salón sobre esta forma de hacer aldea.

«Somos una empresa amante de la naturaleza y el desarrollo sustentable en proyectos de arquitectura y construcción, promoviendo el buen vivir. Integramos metodologías de Arquitectura Pasiva, BioConstrucción y Permacultura, siendo un foco importante el sueño inicial que el cliente quiera construir. Para esto, brindamos un soporte en Eco Coaching, metodología que otorga contención y elabora un plan de acción del proyecto», explica Alexander,

De acuerdo a la definición de ‘diccionario’ se entiende por bioconstrucción: Sistema de edificación que utiliza materiales de bajo impacto medioambiental. Yendo un poco más es aquella obra que se levanta utilizando fundamentalmente materias primas de origen vegetal y con un enfoque ecológico y de sostenibilidad.

Sin embargo, para Alexander el concepto abarca un sin número de aristas que buscan llevar al ser humano a un buen vivir vinculado con la naturaleza.

«Para mí tiene que ver con un estilo de vida que te permita vivir en contacto con la naturaleza, producir tus alimentos y vivir de una manera conectada con el buen vivir, creo que ese es el objetivo final. Ahora, el intento de hacer bioconstrucción es el uso de materiales naturales, el asoleamiento con el norte aquí en Latinoamérica, tener un buen uso de las ventilaciones dentro de la casa. La bioconstrucción está vinculada con que calidad de vida mejore, el barro en si te puede aportar una humedad ambiente ideal, el uso de techos vivos oxigena al 1000%, utilizas un espacio que puedes convertir en huerta, la reutilización de las aguas es parte de hacernos cargos de donde estamos pisando, por ahí creo que va el tema de la bioconstrucción», señala.

Alexander comenzó a interesarse en este tipo de construcción y cultura mientras desarrollaba su proyecto de título y lo que empezó siendo un casino de juegos en San Pedro de la Paz terminó siendo un centro de sanación en las cercanías de ¨Pucón, se enamoró del lugar y emprendió un viaje que hoy lo tienen como uno de los referentes en bioconstrucción y permacultura en nuestro país.

«El proyecto de título era un centro de sanación que trabajaba con estación que era una balsa que era el espacio espiritual en la laguna, una mental que estaba como mitad en el lago mitad en el cerro y la física que estaba totalmente en la tierra, así trabajabas lo físico mental y espiritual y había otra área que albergaba el alojamiento, alimentación y temas administrativos y me los profes me dijeron que estaba increíble el tema, pero que San Pedro no era el lugar y así surgió el tema de hacerlo en Pucón donde vivo ahora. En la búsqueda apareció Tinquilco y estuve varias semanas viviendo ahí, los de Conaf me dejaron estar arriba y en ese proceso me pasó algo muy fuerte con pararme encima de un árbol cortado. Era enorme el árbol en relación a mí, paraba muchos yo arriba de ese tronco cortado y como que me vino un remordimiento fuerte, en el sentido de cómo vivimos en relación al bosque, cortamos cosas que tienen muchos años, más que nosotros, mucha vida, mucha historia, entonces surgió un compromiso en mí, de cambios, especialmente con la arquitectura», cuenta el profesional, pero esa fue sólo el primer mensaje del universo.

«Cuando salí de la universidad empecé a trabajar en ALS una oficina de arquitectura grande en Santiago, que ha construido el Titanium y otras obras en Vitacura, en el denominado Sanhattan y trabajaba en un área bien transversal donde podía estar con los directores de la empresa y con los obreros, sólo en el staff de arquitectos había como 40 personas en ese momento, era una oficina enorme, tenía que estar con corbata, apretado, pero me gustaba igual, era parte de y agradezco harto el pasar por ahí, pero llegó un momento en que tuve que decir ‘sabes, yo no puedo seguir en esto’, y me vine al sur y viajé a hartos lugares. Me pasó en Belice que había un cabro en la playa que tenía un tambor azul, de esos típicos de plástico, cortado y eso era un molino de viento y así generaba luz para su casa y esa fue la primera vez que vi las energías renovables desde la tecnología pasiva, que es la transformación de cosas para el uso diario, y este cabro vivía así, tenía unos filtros de aire en unos tambores, en México metidos, esto fue en Holbox Island, y cuando llegué a Chile, vi que Pucón tenía todas las cualidades para acoger el turismo, la educación, el vínculo con la naturaleza. Así empezó Eco Equilibrio», revela.

En este sentido el enfoque de Eco Equilibrio va mucho más allá de la construcción y arquitectura, también planifican aldeas ecológicas y sobre todo difunde y fomenta un estilo de vida vinculado con la naturaleza, el uso razonable de recursos, el ahorro energético y el autocultivo entre otros elementos que se relacionan con el buen vivir.

Pero su viaje al pasado con elementos con los que se construir casas hace cientos o incluso miles de años y con técnicas de automantención igual de ancestrales, no significa que la tecnología no juege un rol importante en su quehacer. En este sentido su socia Irina Marinov es quien ve la planificación de cada proyecto a través de BIM lo que permite a los clientes recorrer el proyecto antes de su construcción. Además no sólo usa tecnología pasiva como horno solar, deshidratador, ventilaciones cruzadas, arquitectura pasiva, plantas dentro de la casa, huertas y todo tipo de tecnología antigua, sino que tambipen tecnología industrial, como paneles fotovoltáicos, termosolares o biofiltros mecánicos.

«Creo que la bioconstrucción va súper bien encaminada, nosotros pertenecemos a un gremio de bioconstructores a nivel nacional y se ha estado trabajando harto con la asamblea constituyente y ya es parte de los proyectos de la nueva constitución, también tenemos normativas actuales aprobadas y hay hartos pies puestos. Hay que abrir los ojos al entorno y a lo que pasa con nuestro planeta, yo no gano nada con entregarte un proyecto sustentable si tu vas a seguir comprando plástico, dejando las luces encendidas, dejando la llave abierta al lavarte los dientes y comprando alimentos fabricados industrialmente, tiene que haber un cambio interior para poder habitar una casa realizada en bio construcción, una evolución», argumenta con pasión Alexander Murray, el hombre detrás Eco Equilibrio, un hombre que vio en la arquitectura y en el pasado una mejor manera de vivir en el mundo del futuro.

Mira parte de sus proyectos en la edición digital de Revista Rúa Salón…

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