3B+V: bueno, bonito, barato y veloz. Esa es la promesa de los arquitectos Juan Pablo Klempau y David Márquez, que con su revolucionaria apuesta basada en su propio sistema constructivo y tecnologías informáticas aceleran los procesos de manera impresionante.

Se entiende por disruptiva una acción o método que produce una ruptura en el desarrollo de la actividad de un sector para propiciar una renovación radical y eso es precisamente lo que buscan hacer los arquitectos detrás de Maki.

Juan Pablo Klempau Larraín y David Eduardo Márquez Sanhueza comenzaron a trabajar juntos mientras diseñaban el tremendo proyecto del hospital de Ñuble. En ese proceso aplicaron una serie de herramientas y tecnologías novedosas y desarrollaron soluciones informáticas para mejorar diversos procesos tanto de diseño como constructivos. Pronto comenzaron a buscar la manera de llevar todos esos procesos a algo más pequeño, como una casa.

“El hospital de Ñuble es un edificio gigante y tremendamente complejo, en este momento es el edificio más grande de todo el sur de Chile. Cuando avanzábamos en aquello, nos picó el bichito de ver cómo esto se podían aplicar las herramientas informáticas en casas, ver cómo tomar esta tremenda complejidad y ponerla en práctica que en algo que en teoría es simple, pero que con altísima tecnología se podría hacer muchísimo mejor y más rápido. Estuvimos dándole vueltas a esta idea por mucho tiempo”, explica Klempau.

Mientras Juan Pablo es académico y consultor con vasta experiencia en el campo de la informática ligada al diseño arquitectónico y constructivo, David lleva años dedicado a la construcción gracias a su empresa familiar. Tras años de conversaciones e investigación, la fusión de ambos conocimientos y experiencias dan origen a este emprendimiento en el área del diseño y la construcción bajo los principios de la tecnología en sistemas y procesos y la informatización con un enfoque en el diseño sostenible.

Mientras se gestaba Maki, Juan Pablo estaba a cargo del proyecto ecoturístico Killahue, en Pinto, igualmente en la región de Ñuble. El proyecto consideraba también la venta de terrenos y asi nacieron las primeras casas fabricadas por esta empresa.

“La idea inicial fue armar una casa en ese sitio y poder tomar el nicho de quienes querían construir ahí y nos dimos cuenta al mismo tiempo que nuestro foco tenían que ser las segundas viviendas. El que quiere una casa para el verano generalmente siempre la quiere a última hora, quiere todo en tres o cuatro meses y nuestro método permite eso”, comentan los socios.

Básicamente mediante una serie de procesos informáticos y tecnológicos Maki optimiza y reduce los tiempos de todo el proceso, desde el diseño hasta la construcción.

“La realidad es que construir una casa con las metodologías y técnicas tradicionales toma al menos un año, entre permisos, licitaciones, construcción, etc. y para muchos mandantes termina siendo como un parto, tanto que hay una tasa muy alta de separaciones de pareja en medio de las construcciones. Nuestro modelo de negocios es finalmente tomar toda la cadena para reducir esos problemas, primero sacando la pelea del arquitecto con la constructora, nos hacemos responsables de todo, desde que tomamos tu proyecto, lo desarrollamos y lo construimos y con eso nos aseguramos de que el diseño está bien hecho, si hay un problema en diseño lo corregimos. Lo que nosotros estamos haciendo es optimizar muchísimo la etapa de diseño, mediante una serie de sistemas tecnológicos de manera que sea súper rápido, entonces puedes hacer modificaciones, tanto porque el cliente las quiera, como agregar una pieza, por ejemplo o porque se requiere por un problema en el diseño inicial y esas modificaciones actualizan los precios, los planos, actualiza todo, de manera que cuando pase a obra se sepa exactamente lo que se debe hacer y no haya aumentos de costos o plazos, a no ser de que realmente se requiera, en el fondo es construir una serie de certezas que realmente hacen falta en la industria”, precisa Juan Pablo.

Si quisiéramos resumir,  Maki se encuentra entremedio de la construcción clásica que te permite diseñar lo que tú quieres y la prefabricación que entrega alta velocidad y la certeza de que lo que pediste es lo que vas a tener y al precio informado.

“La diferencia es que estamos haciendo casas prefabricadas que son a pedido, entonces si quieres que sea un poquito más alta, más grande o más baja, eso lo podemos hacer y súper rápido. Maki condensa un método para construir, un proyecto ambicioso. Dentro del área de la construcción tradicional hay mucha partida, mucho subcontrato, por ende un universo de mano de obra enorme que en Maki pretendemos reducir  al máximo, llevando el proceso a un laboratorio, en este caso a una fábrica, que cuenta con procesos controlados de diseño en un modelo BIM. Por otra parte tenemos la creación de un sistema constructivo propio, que ha ido evolucionando, paneles que se llaman Maki panel y es la base de todo nuestro sistema, nuestro trabajo se basa en estos pequeños módulos”, agrega con entusiasmo y convicción David.

EL MAKI PANEL

Es este elemento uno de los que mayor valor transformador le da a Maki, ya que su utilización, en combinación con las claves informáticas, permite acelerar los tiempos de manera notable y con resultados de primer nivel y además de manera sustentable.

“Se trata de un proyecto que lleva más de 5 años, que partió con la Casa Solar UDEC y desde cual armamos una patente de invención que define una manera de usar los módulos, la manera de construir robóticamente. Es innovación pero no es nada del otro mundo, es una innovación muy sencilla, lo que tenemos patentado es una forma de hacer paneles con una geometría extraordinariamente simple y también extraordinariamente sustentable, están fabricados completamente en madera y por tanto se pueden aislar muy bien, a diferencia de los paneles SIP que son muy populares pero tienen varios problemas como que no son  reciclables, no son muy sustentables, no son ecológicos y ni siquiera son tan buenos desde el punto de vista de la física de la construcción, de la térmica. En este caso nosotros podemos aislar con otras cosas, hemos hecho varias casas con aislantes de raíz, por ejemplo y por otra parte, se pueden con hacer con robots, se mantiene la geometría de manera simple, el proceso de fabricarlo es súper rápido, aunque sean 150 paneles distintos, el sistema es increíblemente rápido, validamos que se puede hacer una casa en un día, desde el punto de vista de la fabricación”, argumenta el docente.

“El Maki panel es la evolución de un sistema, funcionan con la misma lógica y componentes de un tabique de madera, pero las diferencias son importantes, son más livianos, funcionan con una placa que es estructural, tienen la característica estructural, porque la placa le da soporte, la lógica obedece mucho a la madera, en la ordenanza queda como casa de madera, en casas de uno o dos pisos no hay ningún problema, lo que nos falta es evolucionar a construir otro tipo de cosas que no sean casas y creo que ahí necesitamos dar un paso más y buscar las certificaciones, para apuntar a construcciones estatales, desde viviendas sociales hasta hospitales. También nos han encargado locales comerciales, por lo tanto Maki más que encasillarse en sólo hacer casas, busca ser un sistema que se va utilizar en otros campos del diseño, la gran aplicación que tiene es la modularidad del diseño, el control de presupuestos y los plazos de construcción son convenientes para todos”, agrega Márquez.

LLAVE EN MANO

En general el camino de una MAKI home cuenta de tres etapas: Diseño, fabricación y montaje, donde la tecnología, según nos cuenta Juan Pablo, juega un papel fundamental.

“La primera es la parte digital de diseño y eso es automatización en parte, cómo hacemos que un arquitecto que trabaja con nosotros logre que al momento de ir levantando el diseño todo salga automático, toda la planimetría, el análisis de precios, todo lo que se necesita para hacer el proyecto viable salga automático a través de algoritmos de diseño.

La segunda etapa es cómo eso se pasa a la fábrica, una vez que se aprueba el diseño inicia el proceso de producción y ahí es donde tenemos un robot que corta las piezas de una forma que salen listas para ser ensambladas y así se forman los paneles y se van a terreno para hacer la tercera etapa, la construcción. Así cubrimos las tres grandes etapas: diseño, fabricación y montaje. El montaje es lo más artesanal por ahora, ojalá algún día tengamos también un robot de montaje, pero la verdad es que no es realmente necesario porque como viene panalizado igual es rápido, y además debiesen ser como androides para poder ayudarnos con eso”, dice entre risas el arquitecto.

En términos de materialidad utilizan terciado mueblista y mucha de su filosofía se basa precisamente en la industria mobiliaria.

“La casa se arma como si fuera un mueble, con materiales que son usados en la fabricación de muebles, pero con cualidades estructurales, el modulo tiene una característica que es estructural y de terminación al mismo tiempo, tiene la veta, se hace la modulación de manera que se vea como parte del diseño.

El proyecto se entrega llave en mano, incluso se pueden hacer cargo del mobiliario en obra. Las casas tienen una lógica en la que se aplica parte de la filosofía del diseño nórdico, muy minimalista de interior, con planos interiores donde dominan las vetas de la madera a través del terciado, con un diseño muy simple y contraste fuerte entre el interior y el exterior.

“Nuestra idea es poder incorporar materiales más ecológicos, el diseño está incorporado en esta lógica ecológica, minimalista, pero eso mismo tenemos nuestro propio sistema de madera quemada, por ejemplo, para las fachadas. Pero eso implica que tu proyecto convencional que tiene que ser revestido con yeso cartón para cumplir un requerimiento sanitario, no lo podrías construir en nuestro sistema, ya que no tiene límites”, señala David.

VELOCIDAD, ECONOMÍA Y CALIDAD = DISRUPCIÓN

Cuando uno hace una casa, que es la inversión más grande que hace una familia en toda su vida, confiar en la innovación puede ser exponencialmente más difícil, pero MAKI ofrece más que dudas, una serie de certezas. 

“Con Juan Pablo fuimos un poco kamikaze, dejamos varias cosas de lado en pro de lograr este proyecto que es ambicioso, ambos creemos en estos proyectos que son distintos y que en el fondo solucionan varios problemas que están alineados en la industria de la construcción y el diseño y eso nos llevó a apostar en esto. En un año y 4 meses ya hemos realizado más de 7 proyectos. Somos una empresa muy pequeña, pero la gente ya ha confiado en nuestro sistema, en nuestro trabajo, en la forma en que abordamos el diseño, confían en nuestra propuesta, que es innovadora, a veces cuesta creer en la innovación, pero ofrecemos certeza, la certeza de que se hará en terreno lo que se diseñó en los planos, la certeza de que se está construyendo con materiales de óptima calidad y la certeza de que los plazos serán cumplidos y serán breves”, asegura David.

Para ellos es fundamental lograr buenos resultados, con terminaciones impecables, un producto sustentable y con buena aislación y jamás bajar calidad para poder bajar precios, sino que apuntan a bajar precios por velocidad y por automatización de procesos. En breve se trata de simplificación  y optimización para obtener viviendas a bajo costo, de alta calidad y que el proceso sea rápido.

“En cuatro días podemos tener montada la estructura de paneles de una casa de 100 metros cuadrados, después viene la construcción misma in situ, revestir, techar, todo lo demás y esa semana laboral contrastada con 25 o 30 días de una construcción normal es súper importante. En definitiva podríamos demorar perfectamente un mes en montar una casa relativamente pequeña y de acceso simple, en fábrica es sólo un día y el resto todo lo que es construcción, desde las cañerías, la luz, sanitarios, etc.”, apuntan.

Actualmente tienen una capacidad de producción de alrededor de 300 casas anuales en su fábrica y la meta es poder llegar a un volumen de no menos de 2 mil para lo que ya están trabajando.

“La capacidad de producción de una casa en un día,  consideró una inversión baja para lo que eso significa, para el impacto que podría tener y al mismo tiempo va bien alineado con el principio de la disrupción, que necesita que sea algo rápido, barato y bueno, cuando se logran esas tres cosas el producto ya no tiene parangón, no se puede competir contra algo que es disruptivo porque tiene esas tres variables cubiertas y nosotros vemos que tenemos esas tres variable cubiertas, pero obviamente tenemos que trabajar en algunas mejoras, en el proceso y el funcionamiento y empezar a lanzar este producto y todo el diseño empresarial que nosotros estamos pensando para un volumen  mayor para así empezar a trabajar en líneas paralelas, hacer mejoras, hacer más rápido el proceso y poder hacer una transformación real en el mercado e igualmente ojalá poder exportarlo”, concluyen con entusiasmo Márquez y Klempau, los innovadores arquitectos que quieren dar un giro de timón al mundo de la construcción.

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