Andrés Núñez es hoy por hoy el líder de uno de los estudios de arquitectura más importantes y solicitados del país. Con más de 200 proyectos a su haber y con decenas en proceso ha demostrado un carácter y esencia marcada profundamente por la pasión y amor por su profesión.

Casado con la emprendedora Pía Labbe y padre de 5 hijos de diversas edades, este arquitecto vive la vida con intensidad, siempre rodeado de su familia y colaboradores que giran junto a él en una rueda que parece nunca frenar.

Del otro lado del micrófono de Rúa Salón, Andrés se muestra tal cual es, espontáneo e inquieto, pero al mismo tiempo lleno de la serenidad significado de su experiencia que ha hecho de él una persona que vive la arquitectura 24/7.

¿Cómo, dónde y cuándo nace tu gusto por la arquitectura? ¿Cómo se relaciona tu infancia con este mundo que te apasiona?

Creo que no tengo una noción clara de un momento específico en el que nació mi gusto por la arquitectura, siempre me gustó la arquitectura y no tengo idea el por qué. Nadie en mi familia es arquitecto, son todos ingenieros, pero nunca me lo cuestioné. Yo nací en Santiago, pero pasé la última etapa de mi adolescencia y estudié en Concepción, en la Universidad del Desarrollo. Entré a estudiar arquitectura sin entenderlo ni preguntarme mucho y a medida que fue avanzando este tema me fui dando cuenta de cuánto me gustaba. Es algo muy natural en mí. Ya llevo hartos años desde que egresé y siento que la arquitectura no tiene mucho que ver con la carrera que estudié, pude haber estudiado cualquier cosa y sería exactamente lo mismo, lo que estudié en la universidad obviamente me sirvió para tener un título y ciertas nociones, creo que es más la evolución propia de mi persona, con respecto a lo que hago, lo que me gusta. Para mí no es una carrera, ni tampoco lo considero un trabajo, porque no sé hacer otra cosa y es lo que más me gusta, siento que es lo que me define.

¿Cómo sientes esa evolución?

Como arquitecto mi evolución y el reflejo de la arquitectura que yo hago tiene que ver mucho con como veo el mundo y cómo veo la propia arquitectura, yo me dedico a diseñar, nuestra oficina tiene la suerte de tener muchos encargos los que hoy nos mantienen ocupados en el día a día y lo que hago es tratar de desarrollar y solucionar cada uno de esos problemas, que evidentemente son distintos entre sí y por ende se ven desde una perspectiva diferente. Eso es lo que intento hacer todos los días, cada día. Después de la cantidad de años de ejercicio profesional y con la cantidad de veces que he enfrentado ejercicios similares, se ha generado una evolución natural en cuanto a mi mirada del mundo. Con mi edad y la experiencia, mis creencias van evolucionando en cada proyecto en torno a una dirección, hacia una mirada diferente.

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¿Cómo has vivido aquel proceso?

Lo cierto es que ha sido un proceso lento. Siento que la arquitectura se basa principalmente en mucha experiencia. Me parece casi incomprensible cómo veía ese primer proyecto hace más de 20 años hasta el último proyecto que estamos desarrollando ahora, todo va cambiando. Hoy lo puedo mirar desde una calma y una experiencia mucho mayor, es mucho más natural poder diseñar, es más espontáneo enfrentar los cambios en la arquitectura, creo que hoy mis proyectos son mucho más sólidos. Al día de hoy la oficina lleva ejecutados prácticamente 200 proyectos y de cada uno de ellos hemos aprendido, sumado experiencia en resolución de problemas y eso me ha servido para enriquecer lo que podemos hacer hoy. Actualmente al generar un proyecto tengo una carga de experiencia que evidentemente influye en el desarrollo y el diseño, es más seguro. Puede resultar más lento, pero con mucha más claridad.

¿Cómo te defines como arquitecto?

Es casi como definirme yo como persona, porque no puedo desligarme de aquello. Pero creo que en primer lugar no me defino como arquitecto, más allá de que fue lo que estudié y es lo que hago, pero tiene que ver mucho más con mi esencia, soy una persona muy inquieta, intento hacer muchas cosas, no paro en todo el día y eso tiene mucho que ver con la arquitectura que practico. En definitiva, mi forma de ser tiene mucho que ver con la arquitectura que hago, en la cantidad de cosas que hacemos, en la curiosidad por buscar cosas nuevas, de querer hacerlo mejor, en la evolución. Por otra parte, pienso que el resultado es importante en un proyecto arquitectónico, pero el proceso aún más y el proceso significa el cómo nuestros clientes viven el proceso de diseñar algo y poder construirlo, creo que eso define también a la oficina, a diferencia de otros estudios, para mí es fundamental no sólo el proceso creativo o de diseño, sino que el proceso del mandante porque nosotros no hacemos muchas obras públicas, no estamos frente a un mandante sin cara, nuestros mandantes son personas, son sus casas, que necesitan, durante casi 3 años que puede durar un proyecto, evolucionar, madurar y entender dónde están metidos y creo que eso es algo que define sustancialmente a nuestra oficina hoy por hoy.

¿Cuál sería entonces el estilo o sello arquitectónico?

Mi arquitectura está hecha para vivirla, 100%, las casas tienen que ser perfectas como se viven, el diseño parte desde cómo se vive y no el cómo se ven, el cómo se ven es el resultado del interior hacia el exterior, tienen que tener también un reflejo con el lugar, con la época en que vivimos, un reflejo con el terreno, pero la forma tiene que ver con eso, pero el fondo tiene que ver con el cómo cada persona o familia vive, ese es el origen, eso es lo más importante y mi sello como arquitecto, es que las casas sean 100% vivibles, todos nuestras obras están enfocadas en esa dirección, en el crear la mejor experiencia al momento de vivir las casas.

¿Cuál fue el objetivo de hacer la oficina y las metas que te planteaste en ese momento?

Esto ha sido muy natural en mí, nunca he proyectado nada, simplemente fluyo y hace 12 o 13 años parto con esta oficina y empezaron a llegar encargos y a la medida que se sumaban fui requiriendo de ayuda, porque obviamente era imposible abordar la cantidad de proyectos en solitario y creo que ese ha sido en paralelo mi segundo desafío como arquitecto, el poder evolucionar mi arquitectura y mi mirada, y segundo crear un equipo que me acompañe para poder resolver y tener la capacidad de enfrentar esta cantidad de encargos que aparecen semana a semana. Hoy somos alrededor de 20 arquitectos en la oficina, hemos ido armando este equipo, en primera instancia un poco más solo y con el tiempo se han ido sumando personas más cercanas a mí que me han ayudado a seleccionar, que es lo más complejo de formar una oficina. Hacer una casa o diseñar un proyecto con la cantidad de experiencia o de años que tengo no es tan complicado, creo, pero hacer 45 proyectos en paralelo y que los 45 cumplan el estándar que uno quiere, que cada uno sea nuevo, que tenga lo que nos están pidiendo los clientes, que cada vez nos exigen mucho más como profesionales, eso ha sido la clave en los últimos años, el formar un equipo que está a la altura de ese desafío, porque no es diseñar una casa o dos casas sino que es poder ofrecer un servicio de excelencia y hacer lo que nos gusta. Poder lograr eso y vivir de mi oficio es clave, porque yo vivo, como y pienso arquitectura las 24 horas del día.

¿Pensaste alguna vez que tu arquitectura iba a cruzar las fronteras?

No, para nada, ninguna posibilidad. Nunca he tenido muchas expectativas porque también soy una persona que vive mucho el presente, no me doy el tiempo para mirar hacia adelante ni hacer proyecciones, obviamente tengo una mirada al respecto, pero me centro en solucionar lo del día a día. Nunca me imaginé que íbamos a llegar a otras regiones, mucho menos al extranjero y actualmente hemos tenido la posibilidad de desarrollar proyectos en Venezuela, estamos haciendo un proyecto en Canadá, nos invitaron a desarrollar algunas cosas en Dubái y eso ha sido muy entretenido, pero jamás pensé que esto podía llegar tan lejos.

¿Cómo has tomado el hecho de que te contacten desde otros países y confíen en ti para desarrollar esos proyectos?

Eso ha sido extraño, nunca lo pensé, cuesta un poco más, es más difícil porque todo nuestro equipo y servicio está acá en Santiago, hoy claramente con el tema de la tecnología creo que es viable poder hacer nuestro trabajo en cualquier parte. Lo cierto es que ha sido raro pero indudablemente muy entretenido. Todas las obras están hoy en proceso, pero sí hemos tenido reuniones con los interesados y esa experiencia por si sola ya ha sido genial, muy enriquecedora, tuvimos reuniones en Dubái para poder hacer una casa y aunque no llegamos a puerto por diversos motivos, ya que nos consideraran, ser una de las opciones, con un nivel de cultura impresionante, con proyectos inmobiliarios tremendos, el conocer cómo vivía este cliente fue alucinante, con sólo eso nos dimos por pagado con esta experiencia y por ser una de las opciones de un mandante en Dubái. Esperemos que la siguiente pueda salir.

¿Alguna casa o proyecto en particular que te encante o te guste revisitar o tener como referencia?

No tengo un proyecto regalón, todos tienen algo 100% de mí y todos tiene algo 100% de sus dueños y creo que eso último es lo clave. Afortunadamente me pasa que muchos clientes me dicen ‘Andrés, está hermosa la casa nueva que hiciste, pero la mejor casa es la mía’ y creo que eso refleja que ellos quedaron contentos. Que crean que su casa es la mejor de todas, es algo que refleja lo que busco, es algo que me llena de satisfacción, me deja tranquilo, ese es el objetivo. No hago casas para mí y aunque hago lo que me gusta, el enfoque no está puesto ahí, sino en que el cliente viva y goce el proceso y disfrute de la manera en que vive su casa, eso es lo que finalmente me llena, ese es el logro fundamental para mí, más que una casa en específico, que obviamente tengo algunas más regalonas, por mi vida, en cuál me gustaría vivir a mi hoy día, pero en general soy bastante desapegado, no tomamos muchas fotos, nos buscamos publicar, ni reviso después las imágenes ni paso a verla, una vez que termina un proyecto me enamoro del próximo.

Cada vez me gusta más lo que hacemos, la que más me gusta es la que voy a construir mañana y mañana la de pasado, creo que cada vez hacemos mejores casas o probablemente tiene que ver con la evolución y con las cosas que me gustan hoy.

Me motiva mucho el proceso creativo, el tirar las primeras líneas, el buscar referentes, investigar. El avanzar, buscar soluciones, crear nuevas salidas a las problemáticas es algo que mueve e invita a seguir.

¿Cuál es tu reflexión en relación a tu trayecto como arquitecto?

En primer lugar insisto en que soy el mismo todo el tiempo, no podría separarme, apagar el sistema llegando las 6 de la tarde y dejar de ser arquitecto, no, no puedo, es mi forma de ser, no tengo ni muchos recuerdos de cuándo estudié, en otras profesiones se puede recurrir a ciertos elementos que aprendieron en la universidad y yo probablemente no puedo recurrir a ninguno, obviamente tengo miles de recuerdos, pero en el tema profesional todo es generado post universidad, ha sido más crecer como arquitecto y como persona en el ejercicio de la profesión. Obviamente no todos lo ven de la misma manera y eso lo tengo súper claro, pero mi característica principal es precisamente no poder separar una vida de la otra. La experiencia te da aplomo, ya no tienes esa ansiedad ni se te cae el mundo cuando surge un problema complejo, sino que lo ves con atención y buscas la mejor solución para ese obstáculo, eso es algo que sólo se aprende con los años y eso me ha dado la capacidad de poder aguantar la presión y responder a las diversas e infinitas problemáticas de la cantidad de proyectos, obras, ingresos municipales, licitaciones así como problemas directos en obras o con algún cliente, que son cosas de todos los días. Ser capaz de responder lo que quiere o necesita escuchar cada cliente es primordial, por hacer una casa son 100% expectativas, no tiene mucha lógica tampoco, es 100% sentimental, están involucrados solamente sentimientos en lo que estoy esperando, porque es mi casa, en algunos casos son los ahorros de casi toda una vida, son muchas expectativas y uno tiene que estar como el que los va a guiar o ayudar, entonces poder responder a todos con lo que necesitan escuchar para estar tranquilos creo que es en lo que más he evolucionado, sobre lo que más he aprendido en este camino.

Y en la misma línea ¿Cuál sería tu consejo para aquellos valientes que quieren seguir el camino de la arquitectura?

Mi consejo para todos y no sólo para quienes se relacionan con el mundo de la arquitectura o el diseño, es que uno enfrente cada desafío con amor por lo que hace. Si uno busca una segunda derivada, como una estabilidad económica o una estabilidad emocional, o cualquier otra cosa que uno crea que pueda lograr a través de la profesión, no tiene mucho sentido si no se hace con pasión y por gusto real. A mí me gusta la arquitectura, me fascina mi trabajo, lo vivo con pasión y todo lo que he logrado o hemos logrado como oficina, es por haberlo hecho con amor, es un resultado. El éxito económico o el reconocimiento o lo que sea, nunca fue una búsqueda, sino que siempre busqué hacer arquitectura con el mayor cariño y amor y tratando de disfrutar cada desafío por más difícil que sea. No tengo otro consejo, disfrútenlo y háganlo porque quieren lo que hacen, porque si no lo estás pasando bien sencillamente no funciona. Yo lo paso increíble, puedo tener mucho trabajo, mucho estrés, muchos problemas en lo que hacemos, pero lo pasamos increíble, esa es mi primera condición, si no lo paso bien… no es mi lugar.

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