La argentina Johanna Patrisso comenzó a interiorizarse en el mundo de arte desde muy pequeña, para ella parecía algo innato. Durante enseñanza primaria y secundaria su amor por el arte fue creciendo gracias a las muy nutritivas lecciones de sus profesoras, quienes le transmitieron su saber.

De adulta, ya con hijos adolescentes y tras la pandemia, retomó su arte desde lo solitario y lo comenzó a mostrar en redes sociales y el éxito fue progresivo e impactante.

“Aquí estoy, a mis 40 años, cumpliendo mi deseo más profundo, el compartir mi arte con el mundo, dejando el mensaje que jamás es tarde para nada mientras que uno tenga entusiasmo y pasión. Mi camino como artista empezó a conocerse desde las redes. Comencé a recibir mensajes de muchos que preguntaban si daba clases, otros querían comprar una obra y luego llegaron las propuestas de galerías para comenzar a exhibir. Mis obras se encuentran en casas de decoración muy importantes en Argentina, otra serie de obras de resina están en Galería de la Costa Argentina junto a grandes artistas y en septiembre estaré exponiendo mis obras en “Puro Diseño” la En galería ??? HOUSE, Wyngood, florida, EEUU. Ha sido un sueño”, nos cuenta Johanna desde el otro lado de la cordillera.

Sus obras, que van desde lo moderno a lo vanguardista, son un reflejo de su personalidad y con trazos espontáneos y constantes cambios de técnica. Muestra un espíritu libre, armónico y valiente.

“Busco reflejarme en mis obras. Quiero transmitir modernidad, armonía y presencia, espontaneidad. Así soy yo. Mi sello son mis trazos sueltos, chorreados, el uso de mis paletas blancas y negras, metalizados. Mi enfoque es abstracto y experimental. Me encanta buscar siempre técnicas diferentes e ir mutando”, indica la artista.

“Mis obras cambian según mis energías, que, sin duda, siempre son positivas, porque amo pintar, ese es mi momento mágico, mi motor, mi espacio vitamina. En mi taller todo es un fluir de buena energía. Mi arte es totalmente libre, cuando creo para mostrar al mundo. Si me contrata un cliente directo, me gusta entender su esencia, conocer su personalidad, ver un poquito de su espacio para conocer sus gustos. Cargarme de esa información es llenarme de su energía. De ese modo frente a mi lienzo creo mi obra mental. La energía que me genera esa conexión artista-cliente me permite interpretar el Alma de esa persona a través de mi sentir, llevándolo al lienzo y por eso esa obra ¡siempre le va a gustar!”, agrega con energía.

Esa fuerza vital y amor por su arte se refleja en las obras que puedes revisar en nuestra revista digital


Lee también

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *