Para el arquitecto y magister en diseño de entornos sostenibles Matthias Niehaus Del Solar, la madera ha tenido un rol fundamental en su vida.

Desde pequeño sintió fascinación por este noble material, realizando diversas artesanías y elementos que fueron guiando su camino hacia su profesión, lo que se complemento con la inspiración de su padre ingeniero y su madre artista.

Fue así que tras salir del Colegio Alemán de Santiago ingresó a la facultad de Arquitectura de la Universidad de Desarrollo, también en la capital, donde comenzó un recorrido que hoy lo tienen como una de las grandes promesas de la arquitectura en el sur de Chile.

Hace poco menos de una década y tras un año de viaje por Australia, donde se enamoró del mundo rural, volvió a nuestro país y se instaló en la fluvial Valdivia, con su estudio Azimut 180, donde hoy trabaja junto a otras tres jóvenes y talentosas arquitectas: Silvana Soto, Josefina Quezada y Cristina Leiva.

Los trabajos de Matthias y su equipo están claramente marcados por la utilización de la madera y tienen una clara orientación hacia la sostenibilidad. Por otra parte, su enfoque constructivo también marca la diferencia, ya que utiliza las piezas de madera para configurar los espacios y no a la inversa como se pensaría de manera tradicional.

Desde la fluvial y lluviosa Valdivia Matthias Niehaus conversa con Rúa Salón sobre su particular visión de la arquitectura, el rescate del patrimonio arquitectónico propio del sur de Chile y sobre cómo las construcciones en madera son un buen punto de partida para mejor nuestra relación con el entorno y el medio ambiente.

“Azimut: el ángulo que hay sobre el plano terrestre desde el norte hacia el este u oeste para determinada hora. Es la simetría solar, osea la horizontal con respecto al meridiano del lugar”, esa es una de las definiciones técnicas dentro del campo de la arquitectura para este concepto.

La luz y su uso forman también parte esencial de un proyecto sostenible y por lo tanto el nombre que ha dado a su estudio también es un reflejo de sus anhelos por construir de manera más amigable con su entorno en un sin número de márgenes y ejes conceptuales.

“Azimut 180° significa que situamos nuestra mirada hacia el Hemisferio Sur. Visualizamos un futuro más sostenible y sustentable, protegiendo y planificando, tomando como punto cardinal principal el Sur, donde nos llegan las condicionantes para proyectar el futuro: el sol, el viento, la lluvia, la biosfera, el lenguaje y la identidad local. Decisiones mancomunadas y respeto por el medio ambiente es nuestra premisa. Buscamos nuevas perspectivas para una nueva dirección”, cuenta el arquitecto.

El estudio nació hace casi una década en Santiago y con una misión algo distinta a la que hoy se plantea el arquitecto.
La oficina la formé inicialmente en Santiago con mi amigo Juan Marín, un talentoso mueblista. Empezamos haciendo muebles y remodelaciones, trabajamos en obras menores diseñando y construyendo, así que esa fue una muy buena experiencia, a partir también de la experiencia de Juan, quien ahora vive en Suecia. Fue una etapa increíble de aprendizaje, obtuve mucho conocimiento en el campo de las maderas, trabajamos aserrando árboles hasta terminar cepillando la madera para construir desde el oficio de carpintero, que es lo que me gustó desde chico. Eso también me generó una visión y una idea de construir de manera diferente”, comenta Matthias.

Al día de hoy Azimut 180 ofrece servicios de arquitectura, diseño, asesoría en construcción y seguimiento de obras. Fundamentalmente prestan el servicio de diseño de interiorismo, tanto muebles como espacios y elección de elementos, y arquitectura construida.

“Eso nos diferencia de otras oficinas, porque nos involucramos en el proceso de construcción, queremos estar ahí para que se haga bien el concepto, para que todo esté dentro de lo que estamos proyectando”, asegura el arquitecto.

El crecimiento de Azimut 180 ha sido variado, primero con solicitudes de muebles, remodelaciones, reparaciones, para luego pasar a proyectos de vivienda en zonas rurales y segundas viviendas y posteriormente proyectos más grandes en Valdivia, como la remodelación de una gran cervecería o un pequeño centro comercial.

“Hoy nuestro fuerte siguen siendo las viviendas, trabajando siempre con maderas como materialidad fundamental y a escalas que permiten aprovechar de mejor manera el espacio. Cada elemento constructivo en madera tiene ciertas dimensiones máximas y esas piezas nos definen los espacios. Ese fue un cambio de switch importante que tuve que acoger para poder diseñar a través de la carpintería”, explica.

El uso de la madera y la importancia que dan a la configuración de los espacios es el sello de Azimut 180. La madera es un elemento que además de reducir el carbono atmosférico, es un material muy noble y muy diverso, que permite hacer muros, muebles, carpintería de marcos de ventanas, puertas, etc. y eso resulta fundamental para los profesionales de este estudio.

“Es el material que más se conoce en la zona sur y por tanto con ella, ya sea a través del oficio de carpintero tradicional o mediante herramientas robóticas, que nos permite tener piezas ensamblables casi como un auto, tenemos una flexibilidad importante no sólo para construir rápido sino que además te permite una gran gama de herramientas de diseño y construcción, esa es nuestra visión, trabajar más que con el espacio per se”, apunta Niehaus.

“En cuanto a lo estético usamos la madera en todos sus procesos, desde que está viva, verde, cuando se achica o se aprieta y genera un tipo de estética más rústica hasta la bien labrada, trabajada, encolada o ensamblada que se puede ver en los muebles. Podemos hacer incluso pilares de troncos rústicos hasta muebles con la máxima elaboración. La madera en definitiva ofrece un abanico inmenso de posibilidades tanto estructurales como estéticas. Podemos generar todo un ‘sistema’ a partir de un solo material, que es la madera. Además, tenemos una variedad inmensa de árboles con los que trabajar, unos más resinosos, maderas rojas, intensas, duras, etc”, agrega.

Aunque como oficina apunta a adecuarse a los requerimietnos de los mandantes también hay una busqueda interesante en relación al patrimonio arquitectónico que los rodea.

“Tratamos de potenciar también la identidad local y nos adecuamos a las condiciones del clima, acá en el sur llueve mucho y no nos damos cuenta como arquitectos muchas veces que la buena vejez de un edificio parte de las cosas más probadas, como por ejemplo, los techos dos aguas, que permiten buenas correntías de agua y eso genera buena mantención y eso para nosotros ya es un prisma de diseño, una de nuestras bases, en el sentido de que le sacamos provecho a ese triángulo generando espacios contenidos, altillos, entretechos, buscar rincones que te permiten llegar a la arquitectura tradicional de esta zona. Nuestra línea estética tiene que ver con eso, con la arquitectura vernácula sureña que ha estado presente hace más de 170 años”, comenta Matthias.

Actualmente la oficina trabaja varios proyectos en tanto en la región de Los Ríos, como en Los Lagos, buscando expandir su arquitectura por todo el gran sur de Chile, considerando como un valor agregado la disponibilidad de maderas nativas y su conocimiento de las condiciones de la zona

“Ya entendemos como funciona la zona, sus dificultades climáticas y medio ambientales. Buscamos entender por completo la lógica de estas áreas y como aplicar la construcción y el diseño de manera correcta, adecuada y sostenible”, nos cuenta Niehaus.

Para lograr aquello han adaptado ciertas estrategias.

“Siempre separarse del suelo, no dejar la madera en contacto con el hormigón por que se pudre, y así otras estrategias, porque siempre buscamos generar estas estructuras vivas que permitan finalmente a la construcción poder tener una buena vejez, arquitectura viva que pueda seguir enraizada a estos paisajes, habitando el área como si el árbol siguiese vivo. Puede sonar romántico, pero al mismo tiempo genera consciencia y conexión con el propio paisaje”, señala.

“Esto de ver estos galpones antiguos muy deteriorados que todavía resisten, nos llama mucho y buscamos entender. Por ejemplo, nosotros tenemos una casa que hicimos con tejas recicladas de alerce, entendemos que la madera se puede reutilizar, o sea, hay desde reciclaje hasta el mismo hecho de haber cortado un árbol, con todo el respeto necesario, logra fijar carbono, el árbol que ya cortamos, todo lo que se demoró en crecer, nosotros lo estamos utilizando y fijando en materia creada por el hombre, entonces eso también es algo bonito y romántico y a la vez sustentable, honrar al árbol en un artefacto y cabida a nuevos bosques renovables”, agrega con emoción.

Otras de las estrategias sostenibles tienen que ver con la reducción de los costos de mantención y la generación de espacios flexibles que puedan ir creciendo.

“Construyendo con madera fijamos carbono, estamos reduciendo la huella de carbono. El tema de aislar bien las viviendas para nosotros es muy importante también, hoy hay tecnologías muy amplias desde paneles SIP hasta lana de oveja o mineral, siempre tratamos de aislar sobre la norma, buscamos que no se pierda temperatura, que haya buena ventilación, generamos espacios flexibles, en madera y que los encuentros de los espacios no propicien a la mantención. Esas son nuestras líneas básicas para construir sosteniblemente, pero también buscamos generar espacios más íntimos, mayor engranaje tanto desde el habitar como desde el diseño. Los elementos de madera son elementos en sí que conversan y dan una atmósfera y carácter al espacio, esa es nuestra búsqueda.””, concluye Matthias Niehaus, fundador de Azimut 180 que a continuación nos maravilla con algunos de sus proyectos destacados.

Este proyecto tuvo por objetivo la restauración y remodelación un refugio de cordillera en la región del Maule, comuna de Molina, cerca de la Reserva Nacional Radal Siete Tazas. esta vivienda, diseñada por el arquitecto alemán hermann fiess, necesitaba mantención luego de 40 años y ahí entraron Matthias y su equipo.

“La levantamos completamente. Mientras levantábamos la casa, teníamos secando la madera e ibamos generando las distintas especialidades. En resumidas cuentas, esta casa nos sirvió para entender realmente cómo funciona la madera en su proceso constructivo y realmente comprender cómo poder sacar partido a los elementos, por ejemplo a la viga que es un tirante y generar un altillo, ver que una cocina a leña puede temperar la casa y también el agua para la ducha”.

Destacan en este proyecto el piso de roble, los revestimientos de pino y las lucarnas velux que generan gran luz producto de las pendientes.

“Esta casa es una piedra angular para nosotros como oficina y nos dio una cierta estética que hemos tomado como referencia en otros proyectos”, apunta el especialista.

Este proyecto se trabajó bajo el Concepto capas, generando una arquitectura desde la corteza hacia un interior, en una analogía con el propio árbol.

Tiene un puente que genera un marco, que sería el centro, el corazón del árbol y desde el cual los tijerales se apoyan. luego viene la capa del revestimiento interior que le da la calidez en madera, posteriormente el espesor de aislación y luego la última capa, que se puede entender como la corteza es la teja reciclada.

“Es una dinámica propuesta en capas que se relaciona también con lo íntimo del interior.
se utilizaron paneles sip, además de vigas de acero para generar mayores distanciamientos.

en el caso de los revestimientos se utilizó un claro ciprés para reflejar la luz y generar amplitud mientras que las vigas de acero son cilindricas y pintadas en negro lo que permite no sólo una mejor circulación lumínica sino que hace ver el elemento más integrado al resto del diseño.

Es una casa que se caracteriza por la amplitud de sus espacios en sus 90 metros cuadrados de base, destacando sus alturas y aperturas.

Esta vivienda ubicada en Futrono, región de los Ríos. Este proyecto nace desde el planteamiento de una loza que fue diseñado por un arquitecto que se fue de viaje y no regresó, y AZIMUT 180 tomó esa planta y la rearticuló.

“Generamos intervenciones en el plano original. Antes era un sólo un gran galpón de dos techos, con un quiebre, pero nos dimos cuenta que el sol estaba en el sentido contrario a las vistas, el norte estaba hacia atrás y las vistas hacia el sur, hacia el lago Ranco, entonces decidimos separar los techos, para que siempre hayan aperturas de luz desde arriba y eso nos permitió ingresar luz al centro de la casa”, explica el profesional.

Destacan en el diseño los grandes aleros que protegen la casa de las intensas lluvias y vientos con el fin de no tener que hacer constantes mantenciones.

en el interior se resalta el piso de hormigón pulido que le da apariencia de casa de campo, pues la persona que vive en esta casa tiene varios perros que ingresan, motivo por el cual también se agregó el gran zócalo de madera para evitar que los animales mancharan las paredes blancas. una estrategia similar se utilizó con la cantería de color negro en todos los encuentros, que permite no sólo acentuar las líneas estéticamente sino que además corregir posibles intervenciones. en suma unión de diseño con funcionalidad.

Esta casa construida en la bella comuna de Frutillar, en la región de los lagos se proyectó en torno a un diseño en h, lo que permitió hacer calzar los espacios con los requerimientos de la mandante.

“La h nos permitió generar volúmenes de distintas dimensiones partiendo desde un centro, los techos se cruzan en los ejes ortogonales. todo esto tiene la finalidad de mantener en una planta una ambición de ciertos metros cuadrados y no extender, sino que compactar a través de la diversidad de espacios”, explica el arquitecto.

El living, con orientación hacia el nor-poniente, es el centro de la vivienda, desde el cual se adjunta también un quincho integrado y conforman el uso público de la casa situado en el primer nivel.

El segundo piso, por otra parte, están las habitaciones y la oficina. la división de los espacios se ve marcada también por la utilización de tonalidades distintas de los revestimientos en ambos niveles. el piso inferior, que tiene un aspecto más sólido está realizado con Droptec, un mortero único de origen español, mientras que la madera clara resalta en el nivel superior.

En el interior se utilizaron cerámicos en tono madera, envigado a la vista y está construido sobre lozas de hormigón destacando también elementos sostenibles en cuanto a calefacción e iluminación.

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