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El imaginario silencioso de Humo Apt

Dic 4, 2025 | Plaza Deco, Reportajes | 0 Comentarios

La luz entra oblicua por las ventanas altas del taller. Afuera, el aire del mediodía todavía guarda ese frío que deja la mañana, pero adentro todo pareciera detenerse: una mesa cubierta de cerámicas recién bizcochadas, muestras de tela ordenadas con esmero, una pila de revistas abiertas en páginas que ya no recuerda quién marcó. Elisa Smart toma un pequeño plato de gres, lo mueve apenas un par de centímetros y lo vuelve a mirar. Ese gesto mínimo, un desplazamiento casi imperceptible, basta para modificar la atmósfera entera.

“Me gusta la idea de que todo esté siempre moviéndose”, dice. “Nada es estático. Ni la casa, ni los objetos, ni yo. Humo Apt nace de esa sensación, de lo que cambia, se transforma, aparece y desaparece”.

Y es justamente ahí, en el filo entre lo visible y lo sutil, donde empieza a desplegarse el universo que ha ido construyendo: un imaginario silencioso, contemplativo, hecho de materiales nobles, ritmos pausados y objetos que piden ser mirados sin apuro.

Una formación que respira en capas

Para entender lo que es hoy Humo Apt, hay que volver a la casa donde Elisa creció. Un hogar donde la creatividad no era un discurso, sino un hábito cotidiano.

La primera imagen siempre vuelve al mismo lugar: la mesa del comedor de su casa. Su madre preparando celebraciones, armando montajes que parecían pequeñas escenografías domésticas; colores, vajilla, flores, detalles que transformaban lo cotidiano en una experiencia. Elisa creció entre esas escenas, mirando cómo las manos de su madre podían convertir un almuerzo común en algo casi ritual.

“Me encantaba ver crear desde chica… planos, maquetas, celebraciones, ver pintar, mirar revistas”, recuerda.

Tras estudiar diseño en Santiago, el tiempo y esa curiosidad intrínseca la llevaron al extranjero afuera. Primero Londres: dirección de arte en Central Saint Martins, cursos en Covent Garden Flower School, largas caminatas observando vitrinas, floristerías, tiendas pequeñas donde los objetos parecían hablar entre ellos. Luego vino Madrid, Condé Nast, con estudios editoriales vinculados al mundo del estilismo interior, clases y seminarios donde profesores invitaban y abrían ventanas hacia disciplinas, como el interiorismo, la dirección de arte , la escenografía y la fotografía.

En ese mismo periodo, Elisa hizo una práctica en Floreale, donde trabajó en montajes florales para hoteles, eventos y escenas que duraban apenas unas horas, pero dejaban una memoria visual inolvidable.

Todos estos nuevos conocimientos y experiencias iba formando su identidad profesional una que también poseía una
fascinación por Japón por esa sensibilidad por lo simple y lo esencial.

Precisamente en un viaje al país del sol naciente que la marcó de manera distinta: “Me enamoré de las tiendas pequeñas que mezclan artesanía local con piezas contemporáneas de líneas simples, espacios mínimos donde cada objeto tenía una presencia silenciosa. Ahí apareció la semilla de la marca.

La búsqueda

Al volver a Chile, comenzó a trabajar en dirección de arte, producciones fotográficas y escenografías para eventos. Ese cruce de disciplinas permitió que lo aprendido afuera aterrizara en un terreno más propio: flores, espacios efímeros, escenas construidas para durar solo unas horas.

“Ahí entendí que me gusta la creación que se mueve, que cambia, que se adapta a la temporada de frutas, verduras o elementos que estén disponibles en el momento; que se generen espacios dinámicos, ya sea para una escenografía o una producción de fotos”.

Durante un tiempo también trabajó en Casa de Juana, donde desarrolló contenido y dirección de arte. Lo recuerda como un espacio que le permitió hacer colaboraciones con marcas que admira, experimentar con color, explorar montajes y generar vínculos que mantiene hasta hoy.

Su búsqueda nunca fue lineal ni rígida. No había un plan maestro. Solo una intuición: quería crear atmósferas que se sintieran cercanas, sensibles y honestas a través de objetos únicos.

Y así, poco a poco, se empezó a formar la idea de una marca.

Antes de tener un nombre, Humo Apt ya existía como sensación. Una mezcla entre lo contemplativo y lo dinámico; entre la calma que a Elisa le encanta y la velocidad cambiante de los montajes.

Apt viene de apartamento: de lo íntimo, lo que se arma en un espacio contenido, lo que se habita.

Humo llegó después, como esa imagen que avanza sin apuros, mostrando capas a medida que se desplaza.

“Humo tiene que ver con lo que se desvanece, con lo que cambia. Me gusta esa sensación. Apt viene de apartmento porque siempre imaginé un hogar que se va revelando de a poco”, comenta la diseñadora.

Humo Apt son piezas seleccionadas, objetos diseñados y creados junto a artesanos locales, textiles que invitan al tacto. No pretende ser una marca encasillada en un solo rubro; es más bien un universo que se expande con naturalidad.

“No quería una tienda con miles de productos. Quería piezas escogidas, con historia, con textura. Cosas simples, pero significativas”.

No hay una fórmula de estilo. Elisa no cree en eso. Le gustan los colores fuertes tanto como los tonos calmos: cojines intensos, caminos de mesa vibrantes, vajilla que dialoga con la luz.

La segunda colección fue más sutil, sí, pero no por una regla estética, sino por la inspiración japonesa que la atravesaba en ese momento.

La tienda nació online, pero su espíritu siempre fue físico: cercano, conversado, sensible.

“Aunque sea digital, quiero que se sienta cálido. Que quien compre entienda quién hizo la pieza, que sientan el aroma y la textura, que sientan la cercanía».

Y ese vínculo se ha vuelto parte esencial del alma de Humo Apt: “He tenido la suerte de tener clientes muy sensibles y cariñosos”.

Estética que se construye en voz baja

La identidad visual de Humo Apt es una extensión directa del mundo interior de Elisa. No responde a tendencias, sino a intuiciones, a referencias, a tiempos. Sus colecciones hablan por sí mismas.

El arte del revelo —su primera colección— es una invitación a descubrir objetos sin exponerlos por completo. “Me gusta la idea de sugerir, no mostrarlo todo. Dejar que la atención encuentre cosas nuevas”, explica.

Yugen, su segunda entrega, toma el concepto japonés que describe la profundidad misteriosa de la belleza. “Es lo que aparece entre sombras. Lo que no sabes bien por qué te conmueve”.

En ambas conviven texturas orgánicas, materiales honestos, colores tierra, blancos y terracotas. La paleta es suave, contenida, pero siempre abierta a pequeños acentos que rompen el esquema, que dan dinamismo.

«Me encanta la gente que se atreve con el color y si bien la segunda colección fue en colores más sutiles por la inspiración japonesa, me encanta que las mesas se vistan con color, los cojines, manteles, etc., por eso en nuestro mobiliario también hay mezclas de colores fuertes y otros más calmos».

Humo Apt es, en esencia, una atmósfera. Una manera de habitar. Una curaduría que no busca llenar espacio, sino darle cuerpo.

Colaboraciones que nacen del vínculo

Si Si hay un pilar que sostiene la identidad de la marca, es la relación con lo local. No por obligación, sino por sentido.

“Hay mucho talento en Chile. Y además es más fácil conversar, entenderse, cocrear”.

Las colaboraciones de nacen casi siempre desde encuentros fortuitos: su profesora de cerámica; una artesana de Pomaire; la ceramista de un restaurante donde vio un plato que la deslumbró. En el área de mobiliario la mesa Modulo Do es diseño de Ample y por otro lado, los Noren e Himitsu que son obras en colaboración con la artista Ignacia Mardones.

Ese sistema – flexible, íntimo, de ida y vuelta- define el modelo de producción de Humo Apt. No hay órdenes, sino conversación. No hay imposición, sino exploración conjunta.

“Probamos colores, alturas, medidas… Es muy rico. Aprendes mucho”.

La marca se mueve así: entre la artesanía, los textiles, el mobiliario, los libros, las revistas, las piezas únicas que llegan cuando deben llegar. Nada es masivo, nada es apurado. Todo es una decisión consciente.

Humo Apt se mueve desde el sentimiento y desde el destino. No es rígido, busca exploración.
el hogar que empieza a tomar forma

Humo Apt nació recién a finales de mayo de este 2025. Está en su infancia. Y su espacio actual no es una casa ni un showroom anticipado: es un taller compartido con artistas —la mayoría pintores, además de una ceramista— donde cada puerta abierta revela pigmentos, telas húmedas, lienzos que todavía no muestran lo que serán.

Elisa lleva poco tiempo ahí, apenas semanas. “Me entusiasma estar rodeada de artistas”, dice. No es una epifanía ni un cambio radical; es simplemente un ambiente que inspira por existir, un lugar que invita a trabajar con más calma y más intención.

Hace poco organizaron un taller abierto donde la gente pudo ver, tocar, preguntar. Y aunque aún no proyecta una tienda tradicional, el deseo deun apartamento armado, un espacio que muestre cómo conviven sus piezas, se revela por momentos.

“No me imagino un horario rígido ni un mostrador. Me imagino un hogar: un espacio donde las cosas conversen entre sí”.

El futuro aún no está delineado, ni falta que hace. No hay apuro por definir un showroom o ese espacio propio. Lo importante, ahora, es dejar que la marca respire.

El presente: escenas, flores, producción

Más allá de la tienda, hay un trabajo que sostiene gran parte del universo de Humo Apt,las escenografías para eventos, las producciones fotográficas, los montajes que se arman y desarman en horas, las direcciones de arte donde cada elemento conversa con los demás.

Ese dinamismo convive con la contemplación. Ese movimiento es parte esencial de su lenguaje.

Elisa no busca internacionalizar la marca como meta; si sucede de manera orgánica, bienvenida. Pero hoy su foco está en lo local, en seguir trabajando con manos que conoce, en crear escenas que toquen, que acompañen, que resuenen.

Cuando piensa en el futuro, Elisa no lo hace con lenguaje corporativo, sino emocional. “Quiero dejar que esto se vaya formando con lo que aparece. No quiero forzar”.

Aun así, hay sueños y proyectos abiertos: lámparas, velas en colaboración con Etherea, puffs, textiles más amplios, una línea de mobiliario mayor. Lo cierto es que Humo Apt avanza con su propio pulso: lento, firme, honesto.

Avanza como el humo

Cuando se observa a Elisa trabajar —ordenar un objeto hacia la luz, ajustar el ángulo de un libro, revisar un cuenco como si fuera la primera vez— se entiende que Humo Apt no nació para llenar un catálogo, sino para construir un modo de mirar.

Y quizá ahí está la esencia de Humo Apt: en ese equilibrio entre el silencio y el movimiento, entre la luz que cae lenta y el montaje que cambia en segundos.

Esa misma cercanía aparece en detalles que podrían pasar desapercibidos, pero que en su universo hacen toda la diferencia: en las playlist que comparte en Spotify como si abriera la puerta de su propio living; en las películas,los cafés y los restaurantes que recomienda sin pretensión, solo porque le hacen sentido. “Es como conversar con un amigo en su casa”, dice. La música que elige —entre suave, melancólica y luminosa— refleja la misma sensibilidad contemplativa de sus piezas: una mezcla que invita a bajar el ritmo,a habitar el espacio con otros tempos, a entender que el hogar también se construye con sonidos.

Humo Apt avanza así: como el humo, sin prisa, revelando capas, insinuando formas, encontrando su propio espacio en el aire. Es una marca que crece en silencio, guiada por la sensibilidad precisa, intuitiva y luminosa de Elisa Smart.

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