Con una estética moderna y atemporal, MDT Design propone una forma de habitar donde la belleza y la funcionalidad trabajan juntas. Su identidad nace de una historia ligada a la madera, al oficio y a la vida familiar en Temuco, y se proyecta hoy en un estudio que diseña desde la cercanía, la escucha y el detalle. Su visión es crear espacios coherentes, cálidos y duraderos. Su misión: acompañar a cada cliente en un proceso claro, cuidado y honesto, donde cada decisión mejora la experiencia cotidiana del hogar.
A Gino Tardones le cuesta quedarse quieto. No porque viva a gran velocidad, sino porque lleva dentro un impulso antiguo, uno que nació cuando todavía era niño y pasaba horas enteras caminando entre bosques explotados, rodeado de trozos de árbol recién cortados, el olor húmedo de la madera nativa y el sonido repetitivo de las sierras de la fábrica familiar. Aquella escena, que para cualquier otra persona podría haber sido un paisaje rudo o incluso monótono, para él fue una especie de cuna.
“Desde siempre he tenido una relación súper apegada a la madera”, recuerda.
“Mi papá se dedicaba a la explotación de bosques y después a la elaboración de productos de madera. Entonces para mí esto siempre estuvo presente”.
No habla de la madera como un material más, sino como algo que estuvo en su vida desde antes de que pudiera elegirlo. Reconoce especies sin pensarlo. No necesita tocarlas demasiado para saber cómo trabajarlas. Le sale natural.
“Es algo que aprendí de niño, no es que me lo hayan enseñado, pero lo vi siempre”.
Quizás por eso estudiar Ingeniería en Construcción no fue un salto tan distante de la arquitectura que también le rondaba la cabeza. Quería trabajar rápido, entrar pronto al mundo que conocía desde chico.

No imaginaba todavía que ese impulso lo llevaría años más tarde a fundar MADET, un grupo de empresas en Temuco que hoy es un referente del mobiliario a gran escala, ni que, del mismo tronco, muchos años después, crecería MDT Design, el estudio desde donde hoy despliega una manera particular de entender el diseño, el habitar y la relación profunda entre la vida doméstica y los materiales.
“Es lo que más me gusta”, dice sin rodeos. Y aunque todavía dirige el grupo MADET, hoy su horizonte está en el diseño uno a uno, en los muebles que se piensan con calma, en los espacios que se revisan a detalle, en el acompañamiento cercano con los clientes. Ahí encontró su escala exacta. Ahí encontró su propia voz.
Una vida marcada por la madera
Cuando recuerda Temuco en los años en que crecía, Gino lo hace como quien revisita una fotografía que se conserva intacta: los bosques, el olor a madera recién trabajada, las máquinas antiguas de la fábrica de su padre, la sensación de que su mundo estaba hecho de partes y piezas que después se convertían en algo nuevo.
“Me gustaba mirar las tablas. Reconocer especies. Me tocó de súper chico andar en la fábrica, mirando máquinas. Siempre este tema ha estado presente en mi vida”.
Ese aprendizaje intuitivo se volvió una segunda naturaleza. Pero no fue de inmediato el camino principal. Después de la universidad, entró a Salfacorp, donde trabajó ocho años recorriendo distintas ciudades de Chile: Concepción, Santiago, Los Andes, Cabrero, Temuco.
La construcción le dio estructura, método, disciplina. Sin embargo, el vínculo con la madera seguía latiendo. En algún momento, mientras encadenaba proyectos industriales, sintió la necesidad de volver a Temuco y reencontrarse con el origen.
“Me picó el bichito por volver a Temuco y dedicarme a la madera”, recuerda.


Y volvió. Ese regreso fue el punto de partida de MADET, una empresa que comenzó de manera artesanal, trabajando solo con madera nativa, desde puertas hasta pilastras y ventanas. Todo hecho a mano.
Con los años, la empresa migró a la fabricación de mobiliario a gran escala: edificios, condominios, hospitales, proyectos que exigen un estándar industrial, líneas de producción, eficiencia y un dominio absoluto de lo técnico.
Durante todo ese tiempo, sin embargo, había un hilo que lo acompañaba: la necesidad de expresarse también en otra escala, la del diseño residencial, la del mueble que no se hace en serie, la del proyecto que nace de una conversación íntima con el cliente.

Volver a la escala humana
Desde el mundo del mobiliario industrial, la idea del diseño uno a uno parecía un deseo más que un proyecto. Pero Gino lo tenía claro desde hace años.
“Siempre me han pedido hacer proyectos de quinchos, remodelaciones de cocinas. Siempre fue algo que tuve en mente”, cuenta.
Hacia 2017 y 2018 comenzó a pensarlo con mayor seriedad, aunque las condiciones del país y los movimientos del mercado postergaron el salto. Armar una tienda no era solo invertir en máquinas o vitrinas: había que formar un equipo real, estable, que pudiera pensar y diseñar juntos.
“No es tener un equipo freelance”, explica. “Hay que hacer familia en esto y trabajar bien unidos”.
La idea, sin embargo, siguió creciendo. Y un día apareció el empujón que faltaba. HBT, una marca con presencia fuerte en Temuco, lo invitó a instalarse en el segundo piso de su showroom. La propuesta llegó sin aviso. Tomó un par de días conversarlo con su familia. Y luego dijo sí.
Lo que siguió fue una mezcla de vértigo y entusiasmo.
Gino y Valentina viajaron a Santiago a mirar tiendas, a visitar showrooms, a entender cómo debía sentirse un espacio que representa un estudio de diseño. Recorrieron distintos espacios especializados en mobiliario y arquitectura. En cada uno, más que copiar, observaron la experiencia. Cómo circula la gente. Cómo se despliega la iluminación. Cómo se comunica el estándar.

Pensaron que habilitar el showroom les tomaría tres meses. Pero terminó siendo casi ocho.
“En cada proceso subíamos un escalón”, cuenta. Lo que partió como una cocina exhibida terminó siendo un espacio completo y sofisticado, con herrajes, acrílicos, cubiertas de alta gama y una selección de materiales que no solía verse en Temuco. 120 metros cuadrados de mobiliario y diseño que dieron forma al primer showroom de MDT Design.
“Quedó bien bueno”, dice con una mezcla de orgullo y sencillez. “A la gente le gusta cuando va”. Ese espacio no fue solo una vitrina: fue un territorio de consolidación. Fue el lugar donde la marca tomó cuerpo. Donde el trabajo dejó de ser solo fabricación y se convirtió en propuesta, estilo, identidad.
Una manera de mirar
Para Gino, un showroom no es una tienda ni una sala de ventas. Es un espacio que piensa y articula la experiencia de diseño. Y el de MDT Design fue concebido desde el primer día como un espacio vivo, que se transforma, que dialoga con los materiales y que recibe a los clientes de manera íntima, casi doméstica. “La idea siempre fue ir renovando cosas cada seis u ocho meses”, explica. No para cambiarlo todo, sino para mantenerlo en movimiento, mostrar nuevas tendencias, actualizar detalles, abrir espacio a nuevas colaboraciones.
Hoy, MDT Design está en medio de una actualización completa del showroom porque se trasladará a un centro comercial en la zona poniente de Temuco. Un cambio que, más allá de lo técnico, responde a una decisión estratégica: acercarse a los clientes, estar donde ellos están, ofrecer una vitrina más visible, un cotidiano más cercano.
LLas alianzas han sido esenciales, tenemos una excelente relación con nuestros proveedores. HBT, Masisa, Arauco, Cosentin,o por nombrar algunas, ocupan un lugar central. Se suma la presencia de Blum, con quien hemos construido una relación que nos llevó incluso a visitar sus instalaciones y fábrica en Austria.
Por otra parte, Casamura, de Diego Barañao, ha sido un fuerte apoyo en cubiertas, con ellos tenemos una relación muy cercana. Todos son parte del ecosistema que sostiene el estándar de MDT Design.
Es un showroom que no pretende deslumbrar por exceso, sino por precisión. Por ese equilibrio difícil entre lo moderno y lo atemporal, entre la simpleza y la elegancia.
“Tratamos de hacer cosas bien delicadas, bien estéticas”, explica. “Siempre mantenemos un toque sobrio, elegante. Mezclamos mucho los colores tierra, siempre con alguna aplicación de madera”.
La clave, sin embargo, no está solo en la estética, sino en lo que ocurre cuando un cliente entra. El showroom es un punto de encuentro. Un espacio para conversar, tocar materiales, entender qué significa realmente organizar una cocina, seleccionar una cubierta, elegir una herrajería. Para Gino, es un lugar para escuchar.
“La gente no solo quiere diseñar”, dice. “Quiere una asesoría integral. Estar acompañado”.

Modernidad atemporal, funcionalidad y sensibilidad al detalle
El estilo de MDT Design se mueve en un borde preciso: es moderno y contemporáneo, pero sin caer en lo efímero de las modas pasajeras. Tiene una estética simple y limpia, pero con decisiones que hablan de cercanía y de una comprensión profunda de cómo se vive realmente en los espacios.
“Nuestro estilo es súper moderno contemporáneo, totalmente atemporal”, explica. Y esa palabra —atemporal— aparece como un principio que guía casi todo lo que hacen.
No es un diseño que busque sobresalir por riesgo extremo, sino uno que construye calidez y claridad visual y sin nunca dejar de lado la funcionalidad. Madera en medidas cuidadas. Colores tierra. Herrajería oculta y silenciosa. Optimización de espacios que se siente más que se ve.
La cocina, sin duda, es el territorio donde más se expresa esa mirada. “Es donde la gente le pone más cariño”, reconoce. Cada proyecto parte con una conversación que muchas veces se hace ahí, en la casa del cliente, frente a la cocina real, entendiendo cómo se usa.





“Me cuentan cómo opera la cocina, qué es lo que les gusta. Si les gusta cocinar o no. Si es una cocina de paso o una cocina donde realmente se trabaja”. Ese diagnóstico inicial es lo que determina decisiones como la altura de los mesones, el tipo de cubierta, los sistemas de almacenamiento, la configuración de circulación.
“Siempre tratamos de impregnarnos lo que el cliente quiere antes de ofrecer cualquier cosa”, afirma. No hay imposición. No hay estética rígida. Hay escucha. Y hay una traducción al lenguaje propio de MDT Design.
En quinchos ocurre algo parecido. Son espacios que combinan diseño y experiencia emocional. Un lugar de encuentro. Un lugar de ritual. Y un escenario donde la mezcla de materiales —madera, piedra, hierro— permite crear un ambiente donde el diseño se siente natural.
Confianza, acompañamiento y cuidado
Para Gino, la relación con el cliente es el corazón del proyecto. No en un sentido comercial, sino relacional.
“Yo siempre me considero que somos más que una empresa; estamos al lado del cliente para desarrollar su proyecto”.
Su manera de trabajar parte del reconocimiento de que no todos los clientes llegan con la misma claridad ni con las mismas necesidades. Algunos saben exactamente lo que quieren. Otros solo quieren elegir colores. Muchos, la mayoría, llegan abiertos a recibir una propuesta completa.
El proceso se inicia siempre con una visita al espacio. No puede ser de otra manera.
“Vamos a sus casas”, dice. “Ahí nos cuentan cómo viven, qué usan más, qué no usan, cómo circulan, qué hábitos tienen”.
Ese levantamiento permite diseñar sin adivinar. Permite entender si una cocina requiere más superficies de trabajo o más espacios de guardado. Si debe priorizar la ergonomía o la estética. Si necesita convertirse en un espacio social o simplemente funcional.
Este nivel de acompañamiento, admite, muchas veces no se valoriza.
«Son cosas que no tienen precio, tiempos que uno no pone en el presupuesto. Pero ahí creo yo que está el plus de uno como profesional”.

Lo hace porque es su manera de trabajar. Porque su intención es entregar más de lo esperado. Porque sabe que un buen diseño nace del vínculo, no solo del plano.
Además, la pandemia dejó un aprendizaje claro en los clientes: buscan empresas serias, responsables, con equipos formales y con un estándar alto.
“Los clientes quieren trabajar con uno solo responsable del proceso, quieren un solo presupuesto y no estar buscando maestros, materiales, especialistas y todo lo demás. Además quieren saber que ese presupuesto está respaldado por una empresa sólida”, explica.
MDT Design es parte del Grupo MADET, socios de la Cámara Chilena de la Construcción, sello Marca Chile, afiliados a Caja Los Andes. Todo eso habla de un nivel de profesionalización que los clientes perciben apenas entran al showroom o visitan la fábrica.
Servicios integrales
MDT Design no es solo un estudio de diseño. Es una empresa que aborda todas las etapas del proceso.
“Somos una empresa de diseño y arquitectura del espacio completo”, define Gino.
Esto implica que, cuando reciben un proyecto, intervienen el diseño, pero también la ingeniería, la parte sanitaria, la eléctrica. Lo hacen para evitar problemas posteriores, porque saben que si un mueble no conversa bien con las instalaciones, todo se desarma.
Después viene la fabricación, realizada en la fábrica del Grupo MADET, y finalmente la instalación, etapa donde se cuida hasta el último detalle. Y si el proyecto lo requiere, también hacen la remodelación completa.
Este servicio completo ha sido clave para diferenciarse en la región. No es solo diseño bonito. Es diseño ejecutado con rigor técnico. Es diseño que se hace cargo del espacio, no solo del objeto.

Una cultura del diseño que crece
Para Gino, el auge del diseño residencial no es un fenómeno pasajero.
“Hoy día es clave para la gente tener un espacio cómodo, acogedor”, afirma.
Y lo dice desde la observación, no desde la teoría. Los clientes llegan buscando mejorar su calidad de vida. Para muchos, entrar a una casa bien diseñada, con una cocina funcional o una buena distribución, es equivalente a un bienestar emocional profundo.
“Te da tranquilidad, seguridad”, explica. “Mejora mucho la calidad de vida”.
Lo nota también en los proyectos inmobiliarios: «la cocina es lo primero que la gente mira. Luego los baños. Luego los clósets. Luego si existe la posibilidad de un quincho. El diseño se volvió una prioridad. Se está creando una cultura. La gente está dispuesta a invertir. Está informada. Y reconoce el valor detrás de un buen proyecto».
Técnica, oficio y familia laboral
Aunque MDT Design es un estudio joven, la relación con sus proveedores y aliados es de larga data gracias a la trayectoria de MADET. Esa red permite trabajar con materiales de primer nivel, capacitar al equipo de manera permanente y mantener un estándar que se siente en cada proyecto.
Pero hay otro factor igual de importante: la construcción de un equipo interno cohesionado.
Gino lo dice con claridad: no quería un grupo de profesionales freelance. Quería un equipo unido, estable, que trabajara como una familia laboral. Esa forma de operar se nota en la ejecución, en la prolijidad de las instalaciones, en la consistencia estilística, en la comunicación con los clientes.
La madera, por más técnica que sea su manipulación hoy, sigue requiriendo oficio. Sigue necesitando manos que entienden el material, que sienten su resistencia, que saben cuándo una pieza está bien terminada y cuándo no. Ese conocimiento, anclado en la fábrica de MADET, es parte del ADN que MDT Design incorpora a cada proyecto.

Un horizonte íntimo
Cuando piensa en el futuro, Gino no habla de crecer indefinidamente, de abrir sucursales o expandirse a todo Chile. Su horizonte es otro, mucho más concreto y a la vez más profundo.
“En el mediano plazo me gustaría ser un referente acá en la región”, dice. Y define ese territorio: Temuco, Villarrica, Pucón, Puerto Varas. No habla de números ni de mercados. Habla de experiencia.
Es un propósito que no tiene que ver con la expansión, sino con la consistencia. Con construir una marca reconocida por su calidad, por su diseño, por su cumplimiento. Por una forma de trabajar donde el cliente se siente acompañado de principio a fin.
Y luego aparece algo más íntimo. Una decisión familiar. Un deseo que también es un cierre de ciclo. “Estamos en un momento en que difícilmente vamos a seguir subiendo escalones en la empresa”, dice. Y no lo dice con resignación, sino con alivio.
“Tomamos la decisión de llegar al tope y bajarle la intensidad. Quiero tiempo para la familia, quiero tiempo para atender a mis clientes, quiero tiempo para estar en el showroom”.
Ese es su norte. Un equilibrio entre lo profesional y lo personal. Entre la pasión por el diseño y la necesidad de vivirlo con calma. Entre lo aprendido en la gran escala y lo que hoy encuentra sentido solo en la escala humana.
“Mi horizonte es ser un profesional cercano”, resume. “Tener un espacio donde los clientes puedan ir y contarte sus problemas de logística del hogar. Ser un asesor para ellos”.
En esa frase se condensa todo el recorrido: la infancia en la fábrica de su padre, los años de construcción industrial, la vuelta a Temuco, la fundación de MADET, el nacimiento de MDT Design, el showroom, las conversaciones con los clientes, las cubiertas, las maderas, los colores tierra, la calidez del diseño bien hecho.
Lo que viene no es un salto, ni un giro abrupto. Es una maduración. Una manera de afirmar que el diseño, cuando nace de una historia honesta y un oficio que se practica desde niño, puede construir espacios que mejoran la vida de las personas. Y que ese, finalmente, es el legado que Gino quiere dejar: un diseño que acompaña, que ordena, que da tranquilidad. Un diseño que, igual que la madera que marcó su infancia, envejece bien.










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