Por Estudio Sofía Ruiz Montevideo | Uruguay
Hay casas que necesitan una transformación y otras que, antes que nada, necesitan volver a respirar. En Manantiales de Carrasco, Sofía Ruiz trabajó sobre una vivienda construida a comienzos de los años noventa para devolverle continuidad, luz y una manera más natural de relacionar sus espacios. El proyecto, desarrollado junto a la arquitecta Jimena Guasp, partió de una operación sencilla pero decisiva: quitar puertas y aberturas que fragmentaban la planta baja y permitir que los ambientes se sucedieran con mayor fluidez.

La nueva casa se construye desde una paleta de blancos, cremas, beiges y arenas, donde la madera, la piedra, las fibras naturales y los textiles aportan calidez y profundidad. Es una atmósfera serena, pero lejos de ser uniforme. Ruiz introduce pequeños gestos de color que aparecen casi como sorpresas dentro del conjunto: una banqueta amatista en el comedor, una butaca verde esmeralda o una puerta granate. Son acentos inspirados, según la diseñadora, en las tonalidades de las piedras semipreciosas y pensados para romper suavemente la neutralidad.
La idea de un “lujo silencioso” atraviesa el proyecto. No se trata de exhibir sofisticación, sino de hacerla perceptible en la calidad de los materiales, en las piezas hechas a medida y en la forma en que cada elemento encuentra su lugar. En el living, por ejemplo, los volúmenes curvos del mobiliario acompañan una mesa circular de madera y una nueva arcada que amplía las perspectivas, construyendo un espacio envolvente sin perder su carácter doméstico.




Uno de los cambios más significativos ocurrió en el antiguo parrillero, convertido ahora en una cocina social capaz de funcionar durante todo el año. El nuevo espacio, conectado visualmente con el interior mediante cerramientos de vidrio, prolonga la vida de la casa hacia el exterior y transforma una zona de uso ocasional en uno de sus principales lugares de encuentro.
Más que imponer una estética, Ruiz parece buscar aquí una forma de habitar. La casa puede recibir, cocinar, descansar o incluso trabajar sin que cada función necesite quedar encerrada en un ambiente distinto. La arquitectura interior se vuelve, así, una cuestión de continuidad: entre espacios, entre materiales y, sobre todo, entre las distintas escenas de la vida cotidiana.





ACERCA DE SOFÍA RUIZ
Diseñadora de interiores formada en la Universidad ORT Uruguay, Sofía Ruiz comenzó a acercarse al interiorismo antes incluso de terminar su formación profesional. Tras una pasantía en Miami, regresó a Uruguay y comenzó a desarrollar su propio camino, hasta consolidar en 2005 un estudio independiente que hoy reúne interiorismo, arquitectura y home styling.
Su trabajo parte de una premisa que en Manantiales de Carrasco adquiere especial sentido: comprender primero a quienes habitarán un espacio para después construir una propuesta que les pertenezca.
Más que perseguir un lenguaje reconocible, Ruiz trabaja con materiales, objetos, arte, color y mobiliario para crear interiores cálidos, funcionales y personales. En esta casa, esa mirada se traduce en una sofisticación tranquila, donde cada decisión parece estar al servicio de una idea sencilla: que vivir bien también tiene que ver con sentirse naturalmente en casa.









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